El cuento de Pedro y el «Coronavirus»

Este sea quizás uno de los posts que más pena me ha dado escribir. El contenido es parecido al argumento del cuento de Pedro y el Lobo. Hace tiempo escribí unas tendencias o claves para entender los próximos años. En este artículo se comentaban puntos clave con los que tendríamos que lidiar en el futuro próximo. El Coronavirus que nos está asolando ha cumplido, punto por punto, cada una de estas claves.

Este artículo llevaba en la cocina mucho tiempo, por lo que algunas de las referencias son de hace días, pero, en cualquier caso, son totalmente vigentes por desgracia. Sin más, paso a detallar cada uno de los argumentos de por qué se han cumplido cada uno de los aspectos clave.

Un mundo multipolar. Un mundo contradictorio

Si lo ves desde un punto de vista independiente, como si fueras capaz de ver la tierra desde la Luna y aislarte por completo de países y fronteras, cualquier selenita diría que los terrícolas estamos locos. Es increíble como el mundo se cree extrañamente ajeno a lo que le ocurre a sus vecinos. Por más que se avisa, se lee, se ven las imágenes, el problema no se entiende y todo el mundo se ve extrañamente ajeno a todo lo que ocurre.

Fijaros cómo está afectando el coronavirus con todos los sistemas de salud, que en mejor o peor medida, cuentan con bastantes más recursos que otros. Si esta pandemia empieza a azotar a otros países en vías de desarrollo, el desastre sería inconmensurable.

Empresas como actores principales de la economía. Dirigiendo en mundo por intereses comerciales.

Sin querer meterme, en este post, en cómo hemos llegado a esta situación, sí que es cierto y objetivo que, mientras que muchas empresas van a la quiebra, existen otros que están subiendo como la espuma. Empresas como las farmacéuticas que fabrican el test, las de farmacia e higiene, las empresas de servicios por internet, etc. son sólo algunos ejemplos de este punto.

No hay gobiernos que ganen en esta crisis, sólo se habla de las empresas que sí ganan.

Guerra híbrida. Carácter comercial o económico. No se respeta nada ni a nadie.

Quien sea el autor o instigador no se tiene claro todavía, pero lo que sí se sabe es que tiene un objetivo. Un objetivo económico simple como un rescate o quizás algo más oculto y meditado.

La desinformación como medio de realidades alteradas. El mundo de la información desinformada.

En momentos duros, como este que estamos viviendo, siempre aparecen falsos profetas o interesados de uno u otro tipo que intentan sacar partido. Otros simplemente experimentan con la población al más puro estilo de ratones de laboratorios. Estamos absortos en recibir información y ser más activos que los de más, por el mero hecho de creer ser los primeros en enviar una noticia sin pensar sobre ella.

Las fakes news nos están envenenando hasta puntos inimaginables. Hay noticias que son más dañinas que el propio virus, pero parece que no nos damos cuenta. Estamos en un estado de letargo mental constante en el que ya parece cansado pensar sobre lo que leemos, o simplemente hacer una mínima valoración del dato.

Nuevos riesgos y amenazas específicas. Las mismas de siempre, pero que afectan a todo el mundo.

Uno de los verdaderos problemas de la globalización es precisamente la propia globalización. Las probabilidades de ocurrencia de un incidente se multiplican exponencialmente dado el número de personas que son susceptibles de ser atacadas. Por desgracia, y por las condiciones tan favorables que se producen en China por la extrema convivencia entre animales y personas, debido principalmente a su forma de comercio, la historia ha atacado sistemáticamente a esta región.

Es cierto que se dispone de poca información al respecto, pero sí que hay una gran cantidad de datos recientes que corroboran esta información.

En ningún caso esto quiere decir que sólo se produzcan allí, obviamente, pero si es un ejemplo de las consecuencias, en este sentido negativas, que positivas tan bien las hay claro está, de la globalización.

Nueva gran crisis económica. Ya se ve en el horizonte a caballo del coronavirus

El problema no es cuando vendrá, que ya ha llegado, sino cuánto tiempo nos costará reponernos de la misma. Una cosa está clara, nuestra forma de vida tradicional ha llegado a un momento de cambio forzoso, y pese a toda la normalidad que le queramos dar, la sociedad va a tener que adaptarse a esta nueva forma de vida: “la vulnerabilidad de la especie humana”. Esto no tiene que ser malo por definición, sino que deberemos adaptarnos, aspecto que caracteriza al ser humano por otra parte, a convivir con esta nueva sensación.

Las bolsas de todo el mundo han caído como en los peores tiempos de la crisis del 98. Este desastre sin precedentes, que a todas luces se veía venir, no ha pillado a nadie sorprendido sino desprevenido.

La violencia como rutina. La violencia como reacción del miedo e ignorancia

En el ámbito de la violencia, esta nueva pandemia ha tocado todos los palos. Violencia envuelta en racismo descontrolado hacia China. Violencia que se extiende por todo el globo a lomos del miedo. Miedo que lleva a crear Hashtags como #Nosoyunvirus para conocer el problema y no atacar a los inocentes. Violencia global contra sus propios compatriotas. Violencia que siempre se ceba con los más vulnerables. Violencia que no hace distinciones de países ni de culturas.

Falta de acuerdo social. Ni si quiera cuando ves las barbas de tu vecino pelar.

Siempre me decían mis abuelos, “donde fueres haz lo que vieres”. Ante situaciones tan dramáticas, en la que por mera prudencia contable que se dice, si países bien preparados y estructurados están sucumbiendo, que menos que dedicar un poco de atención a lo que está pasando alrededor. Todos hemos pasado por las mismas fases, fases muy parecidas a las que se dan ante el duelo.

  • Negación: “esto no está tan grave”, “es sólo un constipado”, “a nosotros sólo nos afectará en algún caso aislado”, son frases que se escuchan habitualmente.
  • Ira: “ya lo habíamos dicho”, “se veía venir”, “hemos hecho lo que nos dijeron”, etc. son comportamientos que van dando paso a la violencia febril derivada del miedo y la frustración imposible de aguantar.
  • Negociación: “no os preocupéis que volveremos a la normalidad”, “esto se va a pasar y saldremos todos a la calle de golpe”, “son sólo dos semanas”, “ya verás como se todo se pasa”, etc.
  • Depresión: pese a que todavía no hemos llegado, como sociedad española, a esta fase, ya se empiezan a ver los síntomas: ya sale menos gente a aplaudir a las 20:00 horas, los grupos están más callados, ya hay menos chistes y euforia, las canciones son más tristes, etc.
  • Aceptación: donde finalmente acetas que tu vida habitual va a cambiar y que eso no es malo sino diferente; donde entiendes que no va a desaparecer de la noche a la mañana, sino que cada vez más gente lo habrá pasado y habrá más conocimiento del virus para atacarlo mejor; donde ya sabes que las máscaras podrán ser parte del día a día como lo es una gorra, un pañuelo u otra prenda que eliges ponerte en función de donde vayas.

Irrupción de mercados emergentes convulsos. ¿Cambio de aliados a la vista?

Pese a que haya pasado casi desapercibido por una maravillosa campaña de solidaridad, que en muchos casos existe de verdad y así es, también es cierto que las relaciones mundiales, constantemente en tensión, pueden estar sufriendo un cambio radical. Quizás China está intentando entrar en el mundo occidental, Europa concretamente, a través de España e Italia, aprovechando las tensiones con los aliados tradicionales de Estados Unidos.

No quiero entrar en complots o no, en posibilidades reales de que este evento haya sido artificial o fortuito, pero sí que es cierto que el hombre ha utilizado conscientemente los virus como armas arrojadizas, literalmente lanzando cadáveres putrefactos por encima de las murallas de ciudades asediadas, contaminando ríos o lanzando ratas infectadas por la peste a ciudades. Lo que sí que es cierto es que se está cambiando la percepción de los aliados y China está emergiendo como un posible aliado para tener en cuenta.

La guerra como forma de vida en Oriente medio. Las víctimas como forma de presión.

Tener un foco bélico constante es un desestabilizador de toda la zona. Muchas veces incluso estar cerca del epicentro las consecuencias se materializan por todo el perímetro de este.

Hemos visto como las consecuencias de la guerra en Oriente están poniendo a Europa en general ante las cuerdas. Debemos estabilizar toda la zona de influencia para evitar desestabilizarnos y caer en una espiral de desintegración total.

Tiempo de esperanza en cualquier caso

SI has llegado hasta aquí, no quiero dejarte marchar sin hacerte llegar un mensaje de esperanza. Esperanza ante todo y fundamentada en la total objetividad de que el ser humano ha sido capaz de superar todas las crisis de su historia. Esperanza de la bondad y generosidad que también poseemos y que es en estos momentos tan duros cuando más somos capaces de enseñar. Esperanza de que trabajando todos juntos seremos capaces de seguir viviendo, esperemos que más cerca los unos de los otros. Esperanza de que el trabajo diario, en las pequeñas cosas que cada uno podemos hacer, al final dará sus frutos. Esperanza en construir un mundo nuevo mejor y más sano. Esperanza en compartir, crecer, abrazar, reír, soñar, bailar, correr y vivir, no sólo cuando esto se vaya normalizando, sino desde ahora mismo.

La vida no espera y debes vivirla ya.

#Yomequedoencasa #Porqueesnecesario

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