Cuatro textos, un agente y un espejo: lo que aprendí analizando discursos con inteligencia artificial
Era jueves por la tarde. Tenía cuatro textos abiertos en pestañas distintas: un discurso de Pedro Sánchez en el Congreso, una intervención reciente de Donald Trump, una rueda de prensa de Alberto Núñez Feijóo y, casi sin querer, un post mío del lanzamiento del libro. Pensé que iba a hacer un ejercicio limpio. Pasar los cuatro por el mismo agente, recoger los índices, comparar.
No salió como esperaba. Lo cuento aquí porque el experimento se puede repetir, y porque lo más incómodo no vino de los discursos. Vino del que los analizaba.
El agente, en una línea
Llevo unas semanas afinando un asistente que detecta técnicas de manipulación en textos. Tiene dieciséis técnicas con respaldo académico (Cialdini, Ellul, Sweet, McGuire y algunos más), puntúa cada una de 0 a 100%, devuelve un índice global con código de color (verde, naranja o rojo) y un perfil del emisor (blanco, gris u oscuro). Trabaja en cuatro fases: lee el texto, pregunta contexto, analiza con citas literales y cierra con una pregunta al usuario.
No es magia. Es una rejilla. Pero una rejilla bien hecha te obliga a mirar donde tú solo no mirarías.
Lección 1: la asimetría de rigor
El primer análisis fue el de Sánchez. Lo hice sin verificación factual. Al llegar a Trump y a Feijóo, decidí cruzar las cifras con fuentes primarias. Cuando comparé los tres informes, vi una cosa fea: no había aplicado la misma vara.
Rehice el de Sánchez con verificación. El índice subió del 52% al 62%. El perfil pasó de blanco con zonas grises a gris. No porque el discurso mintiera, sino porque omitía datos verificables que el propio emisor conoce: el récord histórico de gasto militar español en 2025, según el SIPRI Military Expenditure Database, y la exportación de detonadores a Irán por valor de 1,33 millones de euros, según la Secretaría de Estado de Comercio.
Si verificas datos en un análisis, verifícalos en todos. La asimetría de rigor no es un descuido. Es un sesgo operando con permiso del analista.
Lección 2: tres modos de manipular con datos
Los tres discursos políticos coincidían en algo. Todos usaban cifras. Pero las usaban de forma distinta. El agente me ayudó a poner nombre a tres patrones que se confunden a menudo.
Modo 1 (Trump): datos falsos enterrados entre verdaderos. «Core inflation al 1,7% en Q4 2025», cuando el dato real del BLS Core CPI está entre 2,6% y 2,7%. La técnica es brutal por lo sencilla: rodea una cifra falsa de cifras verdaderas y deja que el receptor cargue con el coste de separarlas. La mayoría no lo hace.
Modo 2 (Feijóo): datos ciertos con encuadre máximo. Las afirmaciones son verificables una a una. Pero cada dato va con una omisión que cambia el sentido. No hay falsedad puntual. Hay falsedad estructural en cómo se compone el cuadro.
Modo 3 (Sánchez): datos ciertos con omisiones sistemáticas del propio emisor. Blindaje moral por selección. Lo que se dice es cierto. Lo que falta es lo que cambiaría la lectura. El emisor sabe que falta.
La pregunta útil, cuando un texto te pide colocarte moralmente, no es si es verdad. Es qué queda fuera del marco que el propio emisor sabe que existe.
Lección 3: la persuasión legítima existe
Mi post de lanzamiento del libro salió con índice 35% (verde) y perfil blanco. Me alivió, pero también me hizo pensar. Tres marcas distinguen un texto persuasivo legítimo: el emisor declara el género desde la primera línea, los datos verificables resisten cualquier contraste, y no aparecen técnicas que el género admitiría pero que cruzan la línea hacia la manipulación.
Cumplir las tres no garantiza nada. Cumplir cero es una señal muy clara.
Lección 4: el sesgo de simpatía
El error fue mío y conviene nombrarlo. Asumí que un discurso «serio» (Sánchez en el Congreso) no requería verificación. Asumí que un discurso «estridente» (Trump) sí. La diferencia no estaba en los textos. Estaba en mi prejuicio sobre quién los pronunciaba.
He sacado una regla de esto: antes de aplicar el agente a un texto, escribe en una línea qué esperas encontrar. Si el resultado coincide exactamente con esa línea, sospecha. No de la herramienta, de ti.
Lección 5: ninguna herramienta es definitiva
En mi propio post, el agente detectó dos cosas que no encajaban en las dieciséis técnicas catalogadas: autoridad construida por humildad declarada y vulnerabilidad selectiva. Funcionan, pero no estaban en la rejilla.
La utilidad del agente no está en ser exhaustivo. Está en que te obliga a mirar de forma estructurada y, de paso, a darte cuenta de lo que la estructura no captura. Una herramienta que no admite hallazgos fuera de su catálogo no es una herramienta, es un dogma.
Lección 6: detectar técnicas no descalifica al emisor
Los cuatro textos son legítimos en sus contextos. Un mitin no es una clase. Un discurso de investidura no es un artículo académico. Un post de lanzamiento no es un boletín ministerial.
Lo que ofrece el agente es vocabulario. Saber qué técnicas usa un discurso no implica que mienta. Implica que sabes en qué plano estás cuando asientes o cuando rechazas. Es la diferencia entre escuchar y consentir.
Cómo replicar el experimento
Si quieres probarlo, hay dos formas en claude.ai.
Opción A (recomendada). Crear un Proyecto en claude.ai, pegar las instrucciones del agente en el apartado «Project instructions», abrir una conversación nueva dentro del Proyecto y pegar el texto a analizar. Las instrucciones quedan persistentes y puedes encadenar análisis sin reconfigurar.
Opción B (uso puntual). Abrir una conversación nueva, escribir «Actúa como el sistema descrito a continuación» seguido del prompt completo, y luego pegar el texto. Vale para una prueba, no para uso continuado.
El agente lo podéis encontrar en:
Idea para llevar
Antes de analizar cualquier texto, escribe en una línea qué esperas encontrar. Si el resultado coincide al milímetro, no es confirmación. Es señal de alerta.
La ciberseguridad lleva años enseñándome lo mismo. El analista que cree que su herramienta no falla es el que ya ha fallado. El sesgo no es un defecto de carácter, es una propiedad del sistema. Hacerlo visible antes de que actúe es el equivalente técnico de declarar un conflicto de interés.
El agente detecta técnicas, no intenciones. Una técnica de persuasión usada con honestidad no es manipulación. Una omisión confesada no es lo mismo que una omisión enterrada.
Contexto, verificación y honestidad del emisor sobre lo que está haciendo son los tres filtros que separan la persuasión legítima de la manipulación que merece ser nombrada. El agente ayuda con el primero. Las fuentes ayudan con el segundo. El tercero solo lo resuelve quien escribe.
Referencias
- SIPRI Military Expenditure Database 2025. Stockholm International Peace Research Institute: https://www.sipri.org/databases/milex
- BLS Core CPI Q4 2025. Bureau of Labor Statistics, Estados Unidos: https://www.bls.gov/cpi/
- Exportaciones de material de defensa 2024. Secretaría de Estado de Comercio: https://www.comercio.gob.es/
- Cialdini, R. B. Influence: The Psychology of Persuasion.
- Ellul, J. Propaganda: The Formation of Men’s Attitudes.
- McGuire, W. J. Attitudes and Attitude Change.
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